Mientras miraba las gotas de lluvia escribiendo una sonata en mi ventana…
Mirando mis ojos a través de tus ojos…
Acompasando los latidos de mi corazón con tu pulso…
Tus labios presionados contra los míos…
La luna llena reflejada en tu espalda
Y el dolor resbalando en mi cara…
Nuestros brazos entrelazados
Y el amor en nuestros alientos escapando…
De nuevo la luna nos miraba
Y se notaba un atisbo de lastima
Avergonzada se cubrió el rostro
Y susurro un verso de épocas olvidadas.
“Los amantes ocultos en la neblina,
No podrán escapar de la pena y la desdicha
Mientras su amor se viva de noche
La luna se cegara a propósito….
Y solo Hazrehel podrá separarlos”
Entonces tu sonrisa todo lo demás opaco,
Y en aquel grito que todo se llevo proclamaste:
“¡madre mía! la eternidad no lograra separarnos
-Le gritaste a la luna con aquel brillo en tu rostro-
Por que tanto nos amamos el uno al otro
Que hasta el mensajero de la muerte se inclina ante nosotros respetuoso”

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